En una visita técnica al corregimiento San Cristóbal, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga, supervisó personalmente el avance de la construcción de la Cárcel para Sindicados, una de las obras de infraestructura carcelaria más ambiciosas del país, que promete transformar las condiciones de reclusión temporal en la ciudad y poner fin al hacinamiento crítico que afecta a las estaciones de Policía y unidades de reacción inmediata.
El proyecto, que actualmente registra un 9% de avance, se ejecuta bajo el modelo de asociación público-privada con una inversión total de $675.000 millones, cuyos pagos están programados entre 2027 y 2038. En estos momentos, las labores se concentran en la excavación de plataformas, la construcción de la vía de acceso, pilas estructurales, muros de contención, estructuras de pabellones y obras hidráulicas.
Capacidad para 1.339 personas con enfoque en derechos humanos
La nueva infraestructura tendrá capacidad para albergar a 1.339 personas privadas de la libertad, todas sindicadas —es decir, sin condena y a la espera de fallo judicial. El complejo contará con seis pabellones, incluyendo uno diseñado para adultos mayores y personas con movilidad reducida, además de áreas de sanidad, jurídica, formación, visitas y un centro de control con tecnología de vigilancia permanente.
"Para las personas que lleguen a este lugar, vamos a tener un sistema de reinserción social. Las personas que llegarán acá son sindicadas, es decir, que no han sido condenadas. Vamos a tener pabellones dedicados a la formación, pabellones especiales para las visitas familiares. Cada uno va a tener capacidad para 250 cupos", explicó el mandatario distrital durante el recorrido.
Gutiérrez Zuluaga señaló que el nuevo centro penitenciario operará bajo estrictos estándares de respeto por los derechos humanos: "Este es un modelo en el que hay orden, autoridad y respeto absoluto por los derechos humanos. Para nosotros siempre es claro decir que son 1.339 cupos para sindicados, ni uno más. Aquí no habrá hacinamiento".
Una ciudad ahogada por el hacinamiento
La urgencia de esta obra queda en evidencia al analizar las cifras que enfrenta Medellín en materia de hacinamiento en estaciones transitorias. A febrero de 2025, el hacinamiento en estaciones de Policía alcanza el 123%, con casos particularmente críticos como:
- Estación Candelaria: diseñada para 75 personas, actualmente alberga a 304.
- Estación Laureles: con capacidad para 30, hoy tiene 104 personas privadas de la libertad.
- Estación Belén: proyectada para 20, registra una ocupación de 115 personas.
Esta nueva infraestructura permitirá descongestionar estos espacios y cumplir con estándares internacionales como las Reglas Mandela, garantizando condiciones dignas, acceso a salud y educación, formación técnica y atención psicosocial orientada a la resocialización y a la reducción de la reincidencia.
Cumplimiento de órdenes judiciales
El alcalde destacó que el proyecto responde también a mandatos judiciales que han exigido a las administraciones municipales resolver la problemática de los sindicados en las ciudades.
"La infraestructura tiene todo el tema de tecnología y es un modelo muy novedoso. Vamos muy bien en las obras y estamos cumpliendo. Además, la sentencia de la Corte Suprema que nos da la orden a los alcaldes de resolver el problema de sindicados en las ciudades", señaló el mandatario.
Impacto social y económico en San Cristóbal
El proyecto no solo representa una solución al problema carcelario, sino que también genera un impacto social y económico en la zona de influencia. Actualmente, la obra vincula a 297 trabajadores, con la meta de alcanzar los 500 empleos en 2026, superando las metas de vinculación de mano de obra local y femenina.
Asimismo, contempla inversión social concertada con la comunidad, compensaciones ambientales por más de 15,75 hectáreas y la implementación de medidas de control tecnológico y seguridad diseñadas para no afectar a las comunidades vecinas.