Aunque las autoridades ambientales, en este caso el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, no han anunciado ningún periodo de contingencia por la calidad del aire en el territorio, el monitoreo en tiempo real del sistema SIATA muestra que la mayoría de estaciones registran nivel amarillo.
Para este miércoles 11 de febrero, de las 22 estaciones de medición instaladas en el Valle de Aburrá, 20 reportan color amarillo, lo que, según las métricas oficiales, indica que la calidad del aire es aceptable. Las otras dos estaciones, ubicadas en el corregimiento de Santa Elena (Medellín) y en el municipio de Barbosa, aparecen en color verde, es decir, con calidad del aire buena y sin riesgos para la salud de la población general.
Históricamente, la calidad del aire en la región se ha visto afectada por factores como los incendios forestales y la alta congestión vehicular. Estas condiciones, sumadas a fenómenos atmosféricos propios del valle, generan en algunas ocasiones una especie de capa similar a nubes que dificulta la dispersión de contaminantes.
Además, durante los periodos de transición entre temporada seca y lluviosa, que ocurren dos veces al año, se presentan cambios meteorológicos que favorecen la acumulación de gases contaminantes. En estos momentos, la atmósfera no recibe suficiente energía solar para facilitar la circulación del aire y la dispersión de partículas, lo que puede impactar los niveles de calidad del aire.
En medio de este panorama, las opiniones entre los ciudadanos están divididas. Mientras algunos consideran que las condiciones actuales son adecuadas, otros manifiestan preocupación y aseguran percibir un ambiente más denso, que podría afectar la salud, especialmente de personas con enfermedades respiratorias.
Hasta el momento, las autoridades ambientales no han emitido un pronunciamiento adicional ni han anunciado la posibilidad de declarar una emergencia atmosférica en el Valle de Aburrá.