En medio de las fuertes precipitaciones que azotan al Urabá antioqueño, un operativo de rescate en la vereda Algodón Abajo, en Necoclí, le devolvió el aliento a una comunidad cercada por el agua. Una madre y sus dos hijos pequeños, quienes habían quedado atrapados por el desbordamiento de cauces cercanos, fueron rescatados por los organismos de socorro en una maniobra que requirió el uso de cuerdas y arneses.
El rescate: Entre el agua y la esperanza
La familia fue evacuada de esta zona rural mediante el uso de cuerdas y arneses, técnica necesaria ante el difícil acceso por las inundaciones. Una vez puestos a salvo, fueron trasladados de inmediato a un centro asistencial donde los médicos confirmaron que se encuentran fuera de peligro.
No obstante, las autoridades de salud confirmaron que uno de los niños permanece bajo observación médica. El menor recibe tratamiento por una dificultad respiratoria, cuadro clínico derivado de la exposición a las condiciones extremas durante la emergencia. El resto de la familia permanece bajo seguimiento médico para garantizar su estabilidad física y emocional.
Calamidad Pública en Antioquia
Este rescate es solo una de las miles de historias que emergen tras la decisión del Consejo Departamental de Gestión del Riesgo (Dagran) de declarar la Calamidad Pública el pasado viernes 6 de febrero. La medida, aprobada en un consejo extraordinario, busca agilizar recursos para atender la crisis que golpea no solo al Urabá, sino también al Bajo Cauca y el Suroeste antioqueño.
Las cifras de la emergencia son devastadoras: 9.160 familias damnificadas y 14.423 hectáreas de cultivos afectados (lo que representa un golpe crítico a la economía bananera y agrícola de la región).
La Gobernación de Antioquia ha desplegado equipos técnicos en los puntos críticos para evaluar daños en infraestructura y suministrar ayudas humanitarias. Sin embargo, la prioridad sigue siendo la vida. "El caso de Necoclí se suma a las acciones de respuesta inmediata que estamos priorizando en zonas rurales dispersas donde el acceso es limitado", indicaron fuentes del Dagran.
Otra historia de vida en Necoclí
El pasado viernes 4 de febrero de 2026, en medio del pico más crítico de la emergencia climática en Urabá, se registró el milagroso caso de un adolescente de 14 años que logró burlar a la muerte tras una avenida torrencial.
En una reacción desesperada por salvar su vida, el joven consiguió aferrarse a la copa de un árbol de gran altura mientras la fuerza del lodo y el agua arrasaba con todo a su paso.
Tras toda una noche de angustia, y en un operativo coordinado entre la comunidad y los organismos de socorro, el menor fue rescatado con vida; aunque presentaba signos de agotamiento extremo y múltiples laceraciones, se convirtió en el símbolo de esperanza en medio de la declaratoria de Calamidad Pública en el departamento.