Un hombre de 77 años fue asesinado a puñaladas por varios delincuentes en el municipio de Andes, en el suroeste antioqueño. La víctima, identificada como Gerardo Antonio Quintero Castañeda, fue hallada sin vida en el sitio de la Galería.
Según las primeras inspecciones, Quintero Castañeda presentaba dos heridas de gravedad ocasionadas con arma blanca en el costado izquierdo, a la altura de la axila.
Hasta el lugar de los hechos se desplazó personal de la Unidad Básica de Investigación Criminal de Andes para realizar la inspección técnica al cadáver.
Los móviles del crimen aún están por establecerse, mientras las autoridades avanzan en las primeras indagaciones e instan a la comunidad a aportar información que permita dar con el paradero de los responsables.
La violencia y disputa que afecta al municipio de Andes
El municipio de Andes, ubicado en el corazón del suroeste antioqueño, atraviesa un crítico panorama de orden público. Con una cifra que ya supera los 40 homicidios en lo corrido del año, la localidad continúa registrando hechos violentos tanto en el casco urbano como en sus zonas rurales, afectando la tranquilidad de una de las despensas cafeteras más importantes del departamento.
La escalada de violencia reciente se ha visto marcada por casos trágicos, como ataques armados en veredas y asesinatos selectivos que evidencian la crudeza del accionar de grupos al margen de la ley.
Las balas: el control del microtráfico
De acuerdo con las investigaciones adelantadas por las autoridades policiales y militares, la principal causa de esta ola de crímenes responde a una implacable guerra territorial por el control de las rentas del microtráfico.
Estructuras criminales organizadas, con presencia de actores como el Clan del Golfo y otras bandas locales, se disputan metro a metro los puntos de distribución de sustancias ilícitas, generando ajustes de cuentas, homicidios selectivos y temor generalizado entre los habitantes de la región.
Ante la gravedad de la situación y el incremento sostenido de muertes violentas que amenazan con superar los máximos históricos registrados en años anteriores, sectores políticos y organizaciones defensoras de derechos humanos han alzado su voz.
Recientemente, congresistas y líderes de opinión han solicitado al Gobierno nacional y a la gobernación departamental evaluar medidas drásticas, como la militarización focalizada de los municipios más afectados del Suroeste, con el fin de debilitar las finanzas y la capacidad armada de las estructuras criminales que azotan a la comunidad. Mientras tanto, las autoridades judiciales intensifican las investigaciones para esclarecer los crímenes recientes y dar con los determinadores de esta espiral violenta.