Andes - Antioquia

Violencia sin tregua: dos muertos y tres heridos dejó una balacera en un bar de Andes, Antioquia

Zona rural de Andes, Antioquia

Andes registró un ataque armado que dejó dos personas muertas y tres heridas en un establecimiento comercial, mientras autoridades investigan los móviles y posibles disputas por economías ilícitas.

Alcaldía de Andes El número de crímenes este año supera los 40

Dos personas muertas y tres más lesionadas dejó un ataque armado perpetrado en el municipio de Andes, en el Suroeste antioqueño. Los hechos se registraron en el establecimiento comercial Monte Blanco, ubicado en el sector La Galería, en plena zona urbana de la localidad.

Como resultado de la incursión armada fallecieron en el lugar Eliberto Mesa Jaramillo y Jhon Alberto López García.

Asimismo, otras tres personas que se encontraban en el sitio resultaron lesionadas. Los heridos fueron auxiliados y trasladados de urgencia al hospital local, donde el parte médico confirmó que sus heridas no revisten gravedad y se recuperan satisfactoriamente.

Tras el ataque, unidades de la Policía Nacional y personal judicial hicieron presencia en la zona para realizar las labores de inspección técnica de los cuerpos e iniciar las investigaciones que permitan esclarecer los móviles del crimen, dar con los responsables y establecer si este hecho guarda relación con las disputas de economías ilícitas que afectan a la subregión.

Violencia disparada en Andes

La violencia armada que azota al Suroeste antioqueño sigue cobrando vidas y encendiendo las alarmas de las autoridades locales. Tras el reciente y violento ataque sicarial registrado en el establecimiento comercial Monte Blanco, ubicado en el sector La Galería de la zona urbana, que dejó dos personas muertas y tres heridas, el municipio de Andes superó la dolorosa cifra de 40 homicidios en lo que va del año.

Este incremento sostenido en la criminalidad refleja la cruda disputa territorial que organizaciones armadas ilegales, especialmente el Clan del Golfo a través de su subestructura Edwin Román Velásquez Valle, libran por el control de las economías ilícitas, el microtráfico y las redes de extorsión en la subregión cafetera.

Ante este panorama de inseguridad, las autoridades locales y departamentales evalúan nuevas estrategias de intervención militar y policial, intensificando los operativos de control en zonas urbanas y rurales para frenar la ola de crímenes selectivos que golpea a la comunidad andina.

Las estructuras armadas en el suroeste de Antioquia

Las estructuras armadas ilegales que operan en la subregión del Suroeste antioqueño han convertido a esta zona en uno de los escenarios de mayor complejidad y disputa criminal en el departamento. Debido a su geografía montañosa, su alta producción cafetera y sus corredores viales que conectan con Chocó y el Eje Cafetero, el territorio es fuertemente codiciado para el control de rentas ilícitas.

El actor hegemónico en la zona es el Clan del Golfo, Autodefensas Gaitanistas de Colombia - AGC, el cual opera principalmente a través de la subestructura Edwin Román Velásquez Valle. Este grupo mantiene un férreo control territorial en municipios como Andes, Betania, Ciudad Bolívar, Jericó, Hispania y Jardín, donde monopoliza el microtráfico, las rutas de estupefacientes y las redes de extorsión contra comerciantes, caficultores y transportadores.

Junto a esta estructura principal, en la región hacen presencia bandas delincuenciales locales y redes de tercerización, a veces vinculadas a combos sicariales provenientes del Valle de Aburrá, como La Terraza. Estas organizaciones locales o bien se alían o sostienen violentas disputas con el Clan del Golfo por el control del narcomenudeo, desatando olas de homicidios selectivos y ajustes de cuentas que golpean la seguridad de los habitantes.

Esta confrontación armada se alimenta principalmente de tres factores: la búsqueda de control sobre las economías ilícitas locales, la disputa por corredores estratégicos para el tráfico de armas y drogas, y la ofensiva permanente del Clan del Golfo por aniquilar cualquier expresión criminal independiente para consolidar un dominio absoluto, generando con ello profundas crisis de orden público en los municipios cafeteros.