Como consecuencia de la erupción del Diápiro de Lodo, ubicado en San Juan de Urabá, autoridades de Gestión del Riesgo departamentales trabajan en la zona de la emergencia. El equipo, del DAGRAN que se trasladó se encuentra conformado por ingenieros civiles y geólogos; estos se están analizando el comportamiento del evento y determinando las medidas necesarias para mitigar su impacto.
De manera preliminar, la erupción ha dejado afectaciones en animales y vegetación, lo que ha generado preocupación entre los habitantes de la zona.
Como medida preventiva, se han evacuado tres viviendas situadas en fincas aledañas al área de actividad. Aunque no están ocupadas de manera permanente, son utilizadas durante el día por trabajadores que se desplazan allí para realizar sus labores.
Afectación en vías y en prestación de servicios públicos
Se presentó afectación en la vía que comunica a San Juan de Urabá con el corregimiento San Juancito, por lo que la Secretaría de Infraestructura Física departamental desplazó maquinaria amarilla para atender la situación. En cuanto a los servicios públicos, se registró una afectación temporal en el acueducto municipal; sin embargo, este ya se encuentra habilitado.
“La Secretaría de Ambiente evalúa las posibles afectaciones para determinar las acciones que se requieran”, indicó el Gobernador Andrés Julián Rendón Cardona en su cuenta de X.
Tanto la Secretaría de Infraestructura como la Secretaría de Ambiente de la Gobernación de Antioquia están colaborando en la atención de la emergencia y se espera que en las próximas horas se tenga un informe más detallado sobre la situación y las medidas que se están tomando para abordar la emergencia.
Mientras tanto, la comunidad de San Juancito y sus alrededores se mantiene en alerta, y se les recomienda seguir las instrucciones de las autoridades y mantenerse alejados del área afectada, teniendo presente la presencia de fugas de gas metano, el cual es inflamable.
¿Qué pudo haber provocado la erupción?
Desde Corpourabá, su delegado ante el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo, Héctor Doria, entregó un parte de tranquilidad aclarando la naturaleza del suceso. Según el concepto técnico, no se trata de un volcán de lava, sino de un fenómeno de diapirismo: la liberación y combustión de gases acumulados en el interior del diapiro.
"Una vez los gases se incineren, la actividad disminuirá y el sistema entrará nuevamente en reposo", explicó Doria, añadiendo que no existe probabilidad de nuevas erupciones, ya que el mayor impacto ocurre en el evento inicial.