Un hecho de intolerancia cobró la vida de Alexander Navales Toro, de 32 años, luego que en medio de una disputa por dinero un supuesto compañero lo apuñalo en el barrio Manrique La Cruz, nororiente de Medellín.
De acuerdo con las investigaciones preliminares, la tragedia se desencadenó en una obra de construcción cercana. La víctima y el agresor, ambos empleados de la obra, sostuvieron una fuerte discusión motivada, al parecer, por diferencias económicas. En medio de la riña, Navales Toro recibió múltiples heridas de cuchillo en la zona posterior del tórax, quedando sin signos vitales en el lugar de los hechos.
Gracias a la rápida denuncia de la comunidad y la reacción de los uniformados de la Estación de Policía Manrique, se logró la captura en flagrancia de un joven de 22 años señalado como el responsable. Al momento de la detención, las autoridades incautaron el arma blanca presuntamente utilizada en el ataque.
Se confirmó que el capturado presenta antecedentes judiciales por porte ilegal de armas. El procesado fue trasladado y dejado a disposición de la Fiscalía General de la Nación para responder por este nuevo delito.
El fenómeno social de la intolerancia en Medellín
El fenómeno de la intolerancia en Medellín representa un desafío social paradójico, pues mientras la ciudad avanza en innovación, gran parte de sus muertes violentas no provienen de la delincuencia organizada, sino de ciudadanos que deciden resolver conflictos cotidianos mediante la fuerza.
Se estima que cerca de una tercera parte de los homicidios en la capital antioqueña se derivan de riñas por motivos triviales como ruidos excesivos, deudas pequeñas o altercados de tránsito. Esta situación revela una preocupante incapacidad de mediación en la esfera privada, donde el vecino, el compañero de trabajo o incluso el familiar se convierten en agresores potenciales ante cualquier desacuerdo.
Este panorama se ve agravado por factores culturales y económicos que han dejado la salud mental de la población en un estado de vulnerabilidad. El estrés generado por el costo de vida y la presión por el sustento diario, sumado a una arraigada "cultura de la fuerza" donde dialogar se percibe erróneamente como un signo de debilidad, facilita que las discusiones escalen rápidamente a agresiones físicas. Sectores como Manrique, Aranjuez y el centro de la ciudad suelen reportar altos índices de estos casos, especialmente durante los fines de semana, cuando el consumo de alcohol actúa como un catalizador que nubla el juicio y anula la empatía.
Finalmente, la respuesta de las autoridades se ha centrado en fortalecer figuras como las Casas de Justicia y los sistemas de mediación policial; sin embargo, el reto principal sigue siendo la transformación del comportamiento ciudadano. La prevención de la intolerancia no depende exclusivamente de patrullajes o presencia de uniformados, sino de un cambio profundo en la forma en que el medellinense gestiona sus emociones y sus finanzas personales. Hasta que el diálogo no reemplace a la violencia como primera opción de respuesta, la convivencia seguirá siendo el eslabón más débil en la seguridad de la ciudad.
Qué debe hacer una persona cuando es intolerante
- Aplicar la técnica de la "Pausa Sagrada"
El cerebro emocional reacciona en milisegundos, mientras que el cerebro racional tarda un poco más. Cuando sientas que el calor sube por tu cuello o que tus puños se aprietan:
- Acepta el síntoma: Di mentalmente "estoy sintiendo ira". Ponerle nombre a la emoción reduce su intensidad.
- Regla de los 10 segundos: No hables, no escribas y no te muevas durante diez segundos. Respira profundamente (diafragmáticamente), enviando la señal a tu cerebro de que no estás en peligro de muerte.
- Cambiar la narrativa interna
La intolerancia se alimenta de pensamientos absolutistas. Una persona intolerante suele pensar: "Él me quiere ver la cara", "Esto es injusto" o "Tengo que ganar esta discusión".
- Cuestiona el pensamiento: ¿Realmente la otra persona lo hace para dañarme o simplemente es descuidada?
- Baja las expectativas: Acepta que el mundo no siempre funcionará como tú quieres. La flexibilidad mental es el antídoto contra la frustración.
- Utilizar la Comunicación Asertiva (Técnica del "Yo")
En lugar de atacar al otro (lo que genera más intolerancia), habla desde tu sentimiento.
- Error: "¡Usted es un irresponsable que no me paga lo que me debe!".
- Acierto: "Yo me siento preocupado y respetado cuando no se cumple el acuerdo económico que hicimos, porque cuento con ese dinero".
- Buscar mediación externa