Barrio Manrique

¡Qué despelote en Medellín! Operativo en la 45 de Manrique dejó más de 150 comparendos en una sola noche

Operativos en Manrique, Medellín

La situación refleja la grave crisis de movilidad en el corredor, marcada por piques ilegales, motos en contravía y constantes accidentes.

Secretaría de Movilidad de Medellín La movilidad de Manrique al límite: piques, motos en contravía y récord de multas en un mismo corredor vial

En un operativo relámpago realizado en el nororiente de Medellín, las autoridades de movilidad impusieron 151 comparendos e inmovilizaron 72 vehículos que se desplazaban de manera irregular por el carril exclusivo de Metroplús en los barrios Manrique y Aranjuez. Se trata de una de las jornadas de control más severas de los últimos meses en un corredor que históricamente registra invasión constante y comportamientos de alto riesgo.

Según la Secretaría de Movilidad, este tipo de intervenciones no corresponde a acciones aisladas, sino a una estrategia de presencia permanente en los puntos críticos de la ciudad. El objetivo es proteger la eficiencia del sistema, reducir los riesgos viales y contener las conductas que, día a día, ponen en peligro a peatones, usuarios y conductores del Metroplús.

Un corredor en crisis: la carrera 45, entre invasiones, peligro y una disputa cultural

La vía exclusiva del Metroplús en la Carrera 45 de Manrique se ha convertido en uno de los escenarios más polémicos de la movilidad en Medellín. La opinión pública está profundamente dividida: mientras algunos reclaman mano dura para proteger la seguridad y el transporte público, otros argumentan que la zona ha evolucionado hacia una dinámica cultural y comercial nocturna que ha transformado su uso.

Sin embargo, las cifras y los relatos de la comunidad reflejan un panorama complejo: invasiones constantes, accidentes frecuentes y un sistema de transporte afectado en su operación diaria.

Los residentes del sector aseguran que la situación es insostenible. Peatones atropellados, choques entre motos y vehículos, y maniobras temerarias son parte del paisaje cotidiano.

Muchos habitantes relataron que los motociclistas no solo invaden el carril exclusivo, sino que además se pasan semáforos en rojo, circulan por los andenes y manejan a altas velocidades, convirtiendo el corredor en una zona de alto riesgo para quienes caminan o esperan el bus.

A esto se suma que los conductores del Metroplús denuncian retrasos constantes debido a los invasores, lo que afecta la regularidad del servicio y genera trancones en un carril que debería garantizar desplazamientos rápidos.

Los “piques” y el fenómeno stunt: cuando la vía se convierte en pista

Uno de los problemas más complejos es el auge de los “piques” y la cultura del stunt, especialmente en las noches y fines de semana. Grupos de jóvenes utilizan la Carrera 45 como una especie de pista clandestina para realizar piruetas, acelerar motos y grabar contenidos para redes sociales.

Aunque para algunos esto se ha convertido en parte de la vida nocturna del sector, para la mayoría de los vecinos representa una amenaza constante, que se suma al ruido, las aglomeraciones y los accidentes derivados de estas prácticas ilegales.

La proliferación de bares, discotecas y establecimientos nocturnos sin zonas adecuadas de parqueo ha generado otra modalidad de infracción: el estacionamiento temporal en el carril del Metroplús. Conductores que “solo se bajan un minuto” terminan bloqueando por completo el paso de los buses, generando represamientos peligrosos.

La postura de los conductores de Metroplús: amenazas, agresiones y riesgo permanente

El problema ha llegado a tal nivel de gravedad que, en varias ocasiones, incluidos los cierres parciales de finales de 2023 y durante 2024, los conductores del Metroplús amenazaron con suspender el servicio en Manrique. Denuncian que, cuando piden a las motos o carros invasores que les cedan el paso, frecuentemente reciben insultos, agresiones verbales e incluso amenazas físicas.

La sensación entre el personal operativo es que la vía se volvió una zona sin control, donde la autoridad del sistema de transporte se ha debilitado por los comportamientos irresponsables e incluso violentos de algunos invasores.