De acuerdo con los datos más recientes del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia de la Secretaría de Seguridad de Medellín, el panorama es crítico. En lo que va corrido de este año, se han reportado oficialmente 136 casos de hurto mediante el uso de sustancias químicas, lo que representa un aumento neto de 8 casos en comparación con el mismo periodo del año 2025, cuando la cifra se situaba en 128 víctimas.
Este incremento no es solo numérico, sino que muestra un patrón de ataque hacia poblaciones específicas. De la cifra consolidada este año, 11 de las víctimas han sido ciudadanos extranjeros o turistas, lo que pone en entredicho las estrategias de seguridad en zonas de alto flujo de visitantes. Sin embargo, el caso de Gutiérrez marca un punto de inflexión sombrío, al convertirse en la primera víctima fatal registrada bajo esta modalidad en este ciclo, elevando la categoría del delito de hurto agravado a homicidio.
El rastro de una tragedia: el caso de Erick Gutiérrez
La reconstrucción de los hechos, basada en testimonios y seguimientos tecnológicos, permite establecer una cronología dolorosa. El último contacto que Erick tuvo con sus allegados se produjo el pasado sábado 21 de marzo. Ernesto Carranza, amigo personal de la víctima, relató los momentos previos a la desaparición: “El sábado por la tarde-noche me dijo que ya iba a llegar a Medellín y que estaba pensando en salir con sus compañeros de vuelo. Yo le dije que estaba bien y me fui a dormir. Desde ese sábado fue la última comunicación que tuve con él”.
La preocupación creció exponencialmente cuando el auxiliar de vuelo dejó de reportarse en su lugar de alojamiento. Sharon Gil, otra allegada a Gutiérrez, explicó que la tecnología fue clave para entender que algo andaba mal: “La última vez que pudimos ver la ubicación de su teléfono, ya no estaba contestando mensajes ni llamadas, y lo más alarmante era que no estaba cerca de su hotel”.
Las investigaciones preliminares de la Policía Judicial indican que el hombre fue visto inicialmente en establecimientos del sector de El Poblado, en el sur de Medellín. Posteriormente, se habría desplazado hacia otro establecimiento nocturno ubicado en el municipio de Itagüí. Tras varios días de angustiosa búsqueda por parte de sus familiares y compañeros de trabajo, el desenlace fue el peor esperado: el viernes 27 de marzo, su cuerpo fue hallado en una zona boscosa en el corregimiento de Puente Iglesias, jurisdicción de Fredonia, en el suroeste antioqueño.
Investigación y respuesta institucional
Este suceso ha forzado a una respuesta inmediata por parte de las autoridades judiciales, quienes intentan esclarecer quiénes fueron los responsables materiales de este homicidio. Las primeras hipótesis apuntan a que el extranjero terminó sin vida presuntamente bajo los efectos de una dosis excesiva de escopolamina, utilizada por delincuentes para doblegar la voluntad de sus víctimas y despojarlas de sus pertenencias.
El gremio de transportadores y el sector turístico han solicitado medidas de choque, pues el incremento de estos casos, sumado a la letalidad registrada en el caso del empleado de American Airlines, afecta directamente la percepción de seguridad en Medellín y sus alrededores. Por ahora, el cuerpo técnico de investigación avanza en la revisión de cámaras de seguridad en El Poblado e Itagüí para identificar a las personas que acompañaron a Gutiérrez antes de su traslado hacia el suroeste del departamento.