La principal línea investigativa de las autoridades sobre la desaparición del ciudadano estadounidense Erik Fernando Gutiérrez Molina, el asistente de vuelo de 32 años, apunta a que fue víctima de un robo mediante el uso de sustancias tóxicas. Según la Secretaría de Seguridad de Medellín, el extranjero habría sido interceptado por una red dedicada al hurto bajo la modalidad de escopolamina (conocida como burundanga).
El secretario de Seguridad, Manuel Villa, confirmó avances cruciales en la investigación que refuerzan esta teoría. "Ya se tienen personas identificadas que estuvieron con ellos, vehículos y celulares utilizados. La información permite concluir que se encontraron con sujetos que tienen antecedentes por hurtos con escopolamina", señaló el funcionario.
Las pesquisas indican que Gutiérrez Molina no solo estuvo en el sector de Provenza (El Poblado), sino que se desplazó hacia un establecimiento en el municipio de Itagüí junto a una mujer y otras personas. Fue al salir de este segundo lugar donde se perdió su rastro.
Una acompañante desorientada
Un detalle clave en el caso es el estado de la mujer que acompañaba al tripulante. Aunque ella logró regresar al hotel, lo hizo en un estado de profunda desorientación, lo que obligó a la intervención de la Secretaría de Salud para brindarle acompañamiento médico y psicológico. Esta condición coincide con los efectos clínicos de la administración de sustancias para anular la voluntad.
Mientras la Embajada de Estados Unidos coordina acciones con la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, el padre del joven ya se encuentra en Medellín recibiendo asistencia jurídica y psicosocial.
La ruta de búsqueda de desaparecidos sigue activa en todo el Valle de Aburrá, con especial énfasis en el rastreo de los vehículos identificados mediante las cámaras de seguridad LPR. Por ahora, los esfuerzos se concentran en dar con el paradero de los sospechosos vinculados a esta red de atracadores para hallar al joven de 32 años.