Bajo Cauca

El hallazgo de dos cuerpos vuelve a encender las alarmas en Caucasia

Caucasia

Las víctimas presentaban múltiples heridas por arma de fuego y fueron trasladadas a Medicina Legal.

Alcaldía de Caucasia Caucasia

Dos hombres no identificados fueron hallados sin vida y con múltiples heridas de arma de fuego en el sector de invasión Santa Elena, zona rural del municipio de Caucasia, Bajo Cauca antioqueño.

Unidades de la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) de la Policía de Caucasia se desplazaron hasta el lugar tras ser alertadas por la comunidad. Los uniformados asumieron el caso y realizaron la inspección técnica a los cuerpos, que fueron trasladados a la morgue municipal a la espera de que expertos forenses establezcan sus identidades.

Hasta el momento, las autoridades desconocen tanto la identidad de las víctimas como el paradero de los agresores. Las circunstancias que rodearon el doble crimen y los móviles del ataque son materia de investigación de la Policía Judicial y la Fiscalía General de la Nación, en una subregión fuertemente golpeada por la disputa territorial de grupos armados ilegales.

Grupos armados organizados en el Bajo Cauca antioqueño

El municipio de Caucasia, considerado la capital del Bajo Cauca antioqueño, enfrenta un panorama de orden público complejo por la convergencia de múltiples estructuras armadas ilegales. La principal fuerza hegemónica en el territorio es el Clan del Golfo, que opera a través del Bloque Roberto Vargas Gutiérrez. Este grupo mantiene un control social y económico estricto en el casco urbano y la zona rural, monopolizando redes de extorsión contra comerciantes, ganaderos y entables mineros, además de instrumentalizar el microtráfico y regular las rutas de salida del narcotráfico.

La insurgencia actúa en las zonas rurales periféricas y corredores estratégicos. El Ejército de Liberación Nacional (ELN), a través del Frente de Guerra Darío Ramírez Castro, utiliza el territorio como zona de tránsito y retaguardia para sus operaciones en el Nordeste antioqueño y el sur de Bolívar, financiándose con el cobro de gramaje a la minería ilegal y de la pasta base de coca. De igual forma, las disidencias de las FARC, particularmente el Frente 36 del Estado Mayor Central, presionan desde los límites con el Norte de Antioquia para asegurar corredores de movilidad hacia los ríos Cauca y Nechí.

La invasión Santa Elena, en la periferia rural de Caucasia, se ha convertido en uno de los epicentros de la crisis humanitaria y de seguridad que afecta al Bajo Cauca antioqueño. Al ser un asentamiento informal caracterizado por la precariedad habitacional y la ausencia de servicios públicos básicos, la vulnerabilidad de sus habitantes es explotada por los grupos armados ilegales. Autoridades locales y la Defensoría del Pueblo señalan que este sector se utiliza como refugio, centro de acopio y corredor de movilidad por las estructuras criminales que se disputan las rentas del municipio.