Rompevidrios

Capturan en Medellín a alias Byron, el presunto líder de los temidos 'rompe vidrios'

El detenido, con 11 anotaciones judiciales, operaba en el sur de la ciudad y hurtó bienes por $15 millones.

Su modus operandi: romper vidrios de vehículos en semáforos o parqueaderos para robar objetos visibles.

Policía de Colombia El detenido, con 11 anotaciones judiciales, operaba en el sur de la ciudad y hurtó bienes por $15 millones.

La policía capturó en el barrio Calasanz a un hombre conocido como alias “Byron”, presunto responsable de liderar a los rompe vidrios en el sur de la ciudad. El detenido es acusado de hurtar mediante el rompimiento de cristales de vehículos para sustraer elementos de alto valor en sectores exclusivos.

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Los hechos que permitieron su judicialización ocurrieron el pasado 24 de octubre de 2025 en el barrio El Poblado. Según el expediente, alias “Byron” habría violentado el vidrio de un automóvil para apoderarse de pertenencias avaluadas en 15 millones de pesos. Gracias a las cámaras de seguridad y a labores de inteligencia, las autoridades lograron identificar su modus operandi y rastrear su paradero.

Prontuario criminal: de los “Hijos del Diablo” a la justicia

El operativo de captura se ejecutó mediante una diligencia de allanamiento y registro. Alias “Byron” es señalado de haber integrado el grupo de delincuencia común “Hijos del Diablo”. Su historial delictivo es extenso: registra 11 anotaciones judiciales, distribuidas en cuatro por concierto para delinquir y siete por hurto calificado, lo que lo posiciona como un actor recurrente en la afectación del patrimonio económico en Medellín.

El modus operandi de los llamados rompe vidrios

El modus operandi de los llamados "rompe vidrios" es una modalidad de hurto relámpago basada en la rapidez, el factor sorpresa y la vigilancia previa de las víctimas.

Los delincuentes suelen patrullar zonas con alta afluencia de vehículos, como bahías de parqueo, semáforos o zonas comerciales, realizando lo que en el argot criminal se conoce como "campaneo".

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Durante esta fase identifican automóviles con objetos de valor visibles en los asientos, como bolsos, computadores o carteras, lo que convierte al vehículo en un blanco inmediato.

Para ejecutar el robo, utilizan herramientas pequeñas pero efectivas; el fragmento de cerámica de bujía es el elemento más común. Al ser lanzada o presionada contra el cristal templado, la cerámica rompe la tensión del vidrio de manera casi silenciosa, evitando que las alarmas de impacto se activen de inmediato. En otros casos emplean punzones de acero o puntas de diamante que desintegran el cristal con un solo golpe seco, dándoles acceso total al interior del vehículo en segundos.

La ejecución del hurto, conocida como el "zarpazo", suele ocurrir en menos de diez segundos. Mientras uno de los delincuentes rompe el vidrio y sustrae las pertenencias, un cómplice lo espera a pocos metros en una motocicleta con el motor encendido. Esta coordinación les permite huir rápidamente, muchas veces realizando maniobras peligrosas como conducir en contravía o subir por las aceras para evadir el tráfico y la respuesta policial.

Este delito se ve favorecido por la falta de medidas de protección pasiva en los vehículos, como las películas de seguridad, y por el exceso de confianza de los conductores. En los semáforos los delincuentes suelen atacar el vidrio del copiloto mientras el conductor está distraído con su celular o la radio, aprovechando que la atención está puesta hacia adelante. La eficacia de este método radica en que, para cuando la víctima reacciona al estruendo del vidrio roto, el delincuente ya ha emprendido la huida con el botín.

Cómo prevenir este tipo de delito

La medida de prevención más efectiva comienza con la invisibilidad de los objetos de valor. El delincuente de esta modalidad es un cazador visual que busca una recompensa rápida y segura. Por ello, la víctima debe adoptar el hábito de dejar los asientos completamente despejados, guardando bolsos, maletines, computadores o cualquier paquete en el baúl. Es crucial realizar esta acción antes de salir de casa o de la oficina, y no al momento de parquear en la calle, ya que los delincuentes suelen vigilar las zonas de parqueo para identificar a quienes guardan objetos valiosos antes de bajarse del vehículo.

Durante los desplazamientos, especialmente en semáforos o zonas de congestión vehicular, la víctima debe mantener una conciencia situacional constante. Esto implica evitar distracciones prolongadas con el teléfono celular o la pantalla del vehículo, que impiden detectar la aproximación de personas sospechosas por los puntos ciegos o el costado del copiloto. Además, es recomendable mantener una distancia prudente con el vehículo de adelante (para poder ver sus llantas traseras), lo que otorga un "espacio de maniobra" para arrancar o reaccionar rápidamente ante un intento de agresión.